Huellas

Huellas

Por la hna. Vicki González

Jeremías 31:33, “Pero este es el pacto que haré con la casa de Israel después de aquellos días, dice Jehová: Daré mi ley en su mente, y la escribiré en su corazón; y yo seré a ellos por Dios, y ellos me serán por pueblo.”

 Una huella significa

  • Producir una marca o patrón en una superficie a base de presión
  • Una influencia o efecto distintivo,  
  • Un mecanismo de aprendizaje en el cual un estimulo en particular establece inmediatamente un patrón de comportamiento irreversible.

Cuando era niña, mi familia visitaba “la granja familiar” en Carlinville, IL. La familia de mi papá vivía allí y nosotros visitábamos los hogares de varios familiares. Cada uno de ellos vivía en una granja. Tengo maravillosas memorias jugando en los establos y con los animales.  

Mi tío Russel tenia una granja hermosa. Mi pasatiempo favorito era alimentar y montar sus caballos. Yo aprendí a cabalgar desde muy pequeña y siempre estuve asombrada de la mansedumbre de sus caballos.

Yo veía a mi tío y mis primos cuidar de los caballos. Yo aprendí a poner una silla (¡que por cierto para una niña de 6 años era demasiado pesada!), alimentar a los caballos, y cepillarlos. Con los potrillos (caballos bebes), yo veía a mi tío levantarlos en sus brazos, moverlos y bajarlos lentamente. Ellos temblaban incontrolablemente y él les calmaba con su suave voz, dándoles palmaditas. Nunca entendí por qué él tenia que hacer eso, pero él decía que hacer eso les ayudaría a ser tiernos y dóciles.

Monty Roberts, a quien se le conoce como el “encantador de caballos”, escribió que muy temprano en la vida de un potro, una persona podría tomarlo, poner sus brazos alrededor y suavemente levantarlo del piso, después dar una vuelta con él antes de bajarlo nuevamente. El hacer esto dejará una “huella” permanente en el potrillo. Esta “huella” establecerá una autoridad de por vida y control sobre él, así que cuando un humano de cualquier tamaño se acerque a él, el caballo seguirá pensando “este es un humano y ellos me pueden levantar y girar”.

Yo recuerdo la “huella” que tomó lugar en mi vida a la edad de nueve años el 27 de febrero de 1975. Dios me levantó, me amó, y me llenó con su Espíritu Santo estableciendo un patrón de comportamiento inolvidable en mi vida. En los años que yo le he servido a Dios, él me ha levantado y ha hecho cosas en mi vida, para mostrarme su amor y recordarme que él está en control.  

Los criadores de venados dicen que cuando un cervatillo nace, tienen un máximo de 72 horas para dejar una “huella”. Esto removerá el “Factor del Temor”. Que maravilloso es que éste evento en particular pueda revertir la naturaleza de un animal salvaje. Pablo nos habla acerca de ser “salvajes por naturaleza” (Romanos 11:24). Pero “contrario a la naturaleza” Dios nos ha hecho de Él, dejando una “huella” en nosotros con su “Naturaleza Divina” (2 Pedro 1:4).

Recuerda que muchas veces en nuestra vida Cristiana vendrán momentos cuando de repente la vida da un giro y nos arroja al piso. Ese sentimiento de vulnerabilidad viene, y la gran pregunta aparece; ¿Dios, qué estas haciendo?

Te digo que cada vez que él me levantó y me daba la vuelta, él siempre calmaba mi alma y cuerpo tembloroso, recordándome de su amor y de que Él está dejando una “huella” en mi vida para manifestar su Gloria a este mundo. No hay de que temer. Él lo tiene todo en control, así que confía que Él hará “la buena obra en ti”.

Filipenses 1:6, “estando persuadido de esto, que el que comenzó en vosotros la buena obra, la perfeccionará hasta el día de Jesucristo;”

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