La Amistad

La Amistad

La Amistad  Por Saharai Malagon

En todo tiempo ama el amigo, y es como un hermano en tiempo de angustia” Prov 17:17

El amor es la esencia de las relaciones. Todos necesitamos amigos, personas con las que compartimos en amor momentos juntos, vivencias, experiencias, problemas,  sentimientos. Personas que en algún momento, podrán darnos palabras de aliento, de ánimo, o que nos exhortarán con la verdad. Personas que nos aman y a quienes debemos amar como Jesús nos amó. (Juan 13:34)

La palabra amigo es traducida como comunión, compañerismo. Yo diría que la amistad es la  participación mutua de cada uno de nosotros como parte de un mismo cuerpo en la edificación de la iglesia. Una responsabilidad enorme.

Hoy más que nunca necesitamos desarrollar amistades en la iglesia. Creo que nadie llegará al final de su jornada, sin haber necesitado el apoyo de alguien en el proceso. Debemos procurar aquella amistades basadas en confianza, transparencia y honestidad. Amistades llenas de amor y aceptación. Qué bueno cuando estas están en la iglesia, con quienes llamamos nuestros hermanos, con quienes tenemos un fin común. Quienes nos hacen mejores. Con quienes estamos comprometidos a edificar la iglesia.

La perfección no existe, pero tenemos un Dios perfecto que trabaja en nosotros y a través de las relaciones de amistad nos afila, nos perfecciona cada día.

 El proverbio nos enseña: “El hierro se afila con el hierro y el hombre en relacionarse con el hombre” (Prov 27:17, NBD).

Afilar un metal requiere fricción y fuerza dándole propósito al metal. El proverbio  dice que también las amistades con nuestro prójimo nos afilan. El contacto constante entre nosotros producirá fricciones, que podrán convertirse algunas veces en desacuerdos, diferencias, conflictos, pero  que  también tienen el potencial de convertirse si lo permitimos en unidad, fuerza, enseñanza y propósito. Esto nos ayudará a edificarnos personalmente y como iglesia.

Tú me necesitas, yo te necesito, pero ambos necesitamos a Cristo. Y Cristo nos necesita para mostrar a este mundo que aún existen personas que pueden amar, cuidar, ayudar, animar, exhortar, enseñar, debido a que alguien lo hizo primero por ellos y les ha enseñado a ver lo mejor en ellos para alcanzar a otros. Para edificar su iglesia.

Es indispensable la comunión fraternal entre nosotros, somos ejemplo y tenemos un compromiso con este mundo de demostrar que Dios es real y que todavía busca alcanzar a otros para ser también parte de esta edificación.

¡Es tu compromiso y el mío el ser amigos como Cristo nos ha llamado a ser amigos!

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