Reconstruye. Repara. Restaura.

Reconstruye. Repara. Restaura.

Por Ángela González

“Y los tuyos edificarán las ruinas antiguas; los cimientos de generación y generación levantarás, y serás llamado reparador de portillos, restaurador de calzadas para habitar.”

Isaías 58:12 VRV

Isaías 58 es un modelo perfecto del tipo de ayuno que Dios desea y honra. Este capítulo habla acerca de la hipocresía de algunos que ayunaban y seguían actuando con malicia. Como muchas de las promesas de Dios, el verdadero ayuno, conlleva un cláusula de “si y entonces”. El verso 10 dice “…si dieres tu pan al hambriento, y saciares al alma afligida, en las tinieblas nacerá tu luz, y tu oscuridad será como el mediodía.” El verso 13 y 14 dicen, “Si retrajeres del día de reposo tu pie, de hacer tu voluntad en mi día santo, y lo llamares delicia, santo, glorioso de Jehová; y lo venerares, no andando en tus propios caminos, ni buscando tu voluntad, ni hablando tus propias palabras, entonces te deleitarás en Jehová; y yo te haré subir sobre las alturas de la tierra, y te daré a comer la heredad de Jacob tu padre; porque la boca de Jehová lo ha hablado. Y justo en el verso 12 existe otra  clausula de “si”: “Y los tuyos edificarán las ruinas antiguas; los cimientos de generación y generación levantarás, y serás llamado reparador de portillos, restaurador de calzadas para habitar.” El verdadero ayuno, el tipo que ayuno que le agrada a Dios, tiene poder para reconstruir ruinas antiguas. Puede cambiar las cosas que parecen muertas y sin vida. También tiene poder para reparar murallas destruidas. La VRV dice que esta persona será el “Reparador de portillos.” Ésta persona podrá amurallar o construir una muralla en un lugar que una vez estuvo desprotegido, y dejado vulnerable para el enemigo. Ésta persona también levantará los fundamentos de muchas generaciones y reparará las brechas que existían entre ellos. El ayuno y la oración pueden cambiar situaciones que parecen imposibles las cuales históricamente siempre han terminado en fracaso, en un lugar maravillosamente reparado.

La persona que escoge ayunar de la manera que Dios ha escogido también será llamado el restaurador de calzadas para habitar. Ésta persona puede ser la que cambia el curso de una generación lejos del mal y la lleva hacia el Señor en arrepentimiento. Un restaurador de calzadas es alguien que ve las cosas de la manera que Dios las ve y trabaja en restaurar a una persona o situación de la manera que Dios destinó que esa persona o situación fuese.

Cuando ayuno, no quiero que sea por mis propios motivos o agendas. Isaías 58 nos muestra que el verdadero ayuno tiene su propia agenda. Dios nos promete esto en éste capítulo, que por medio de nuestro ayuno, las cosas pueden realmente cambiar. Lugares, antiguos, desolados, y secos realmente pueden ser reconstruidos. Los pedazos rotos de nuestras vidas y las de aquellos a nuestro alrededor realmente pueden ser reparados. Y el camino de rectitud en la vida de un creyente y aquellos a su alrededor puede ser restaurado, cuando ayunamos de la manera que Dios ha escogido que ayunemos. Si nos humillamos a nosotros mismos, si meditamos en estas escrituras y literalmente las oramos sobre cualquier situación que estemos pasando, verdaderos cambios pueden ocurrir. ¿Cuál es el ayuno que Dios ha escogido? No solo se trata de negarnos a sí mismos. Se trata de tomar la causa de Cristo y dejar a un lado nuestra propia causa. Es caminar y hacer misericordia y verdad y no solo hablar de ello. Finalmente, el ayuno no cambia la mente de Dios, pero sí cambia nuestros corazones. 

Oración Enfocada

  • Arrepiéntete de todo motivo y agenda personal durante el ayuno. Pídele al Señor que te muestre dónde necesitas arrepentirte y de qué te tienes que arrepentir.
  • Ora esta escritura: “Enséñame, oh Jehová, tu camino; caminaré yo en tu verdad;
  • Afirma mi corazón para que tema tu nombre.” Salmos 86:11
  • Ora esta escritura:

5 ¿Es tal el ayuno que yo escogí, que de día aflija el hombre su alma, que incline su cabeza como junco, y haga cama de cilicio y de ceniza? ¿Llamaréis esto ayuno, y día agradable a Jehová?
6 ¿No es más bien el ayuno que yo escogí, desatar las ligaduras de impiedad, soltar las cargas de opresión, y dejar ir libres a los quebrantados, y que rompáis todo yugo?
7 ¿No es que partas tu pan con el hambriento, y a los pobres errantes albergues en casa; que cuando veas al desnudo, lo cubras, y no te escondas de tu hermano?
8 Entonces nacerá tu luz como el alba, y tu salvación se dejará ver pronto; e irá tu justicia delante de ti, y la gloria de Jehová será tu retaguardia.
9 Entonces invocarás, y te oirá Jehová; clamarás, y dirá él: Heme aquí. Si quitares de en medio de ti el yugo, el dedo amenazador, y el hablar vanidad;
10 y si dieres tu pan al hambriento, y saciares al alma afligida, en las tinieblas nacerá tu luz, y tu oscuridad será como el mediodía.
11 Jehová te pastoreará siempre, y en las sequías saciará tu alma, y dará vigor a tus huesos; y serás como huerto de riego, y como manantial de aguas, cuyas aguas nunca faltan.
12 Y los tuyos edificarán las ruinas antiguas; los cimientos de generación y generación levantarás, y serás llamado reparador de portillos, restaurador de calzadas para habitar.
13 Si retrajeres del día de reposo[a] tu pie, de hacer tu voluntad en mi día santo, y lo llamares delicia, santo, glorioso de Jehová; y lo venerares, no andando en tus propios caminos, ni buscando tu voluntad, ni hablando tus propias palabras,
14 entonces te deleitarás en Jehová; y yo te haré subir sobre las alturas de la tierra, y te daré a comer la heredad de Jacob tu padre; porque la boca de Jehová lo ha hablado.

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